El valor de confiar en el tiempo
A veces en la vida creemos que tenemos todo bajo control, que sabemos lo que necesitamos y hacia dónde vamos. Pero es en los momentos de prueba cuando descubrimos nuestras verdaderas fortalezas y lo que realmente importa. No siempre lo que queremos es lo que necesitamos, y aprender a confiar en el proceso es parte del crecimiento.
Parábola:
Había una vez un campesino que tenía un caballo fuerte y
veloz. Todos en el pueblo lo envidiaban, pues creían que su suerte era
insuperable. Un día, el caballo escapó. Los vecinos le dijeron: “¡Qué desgracia
la tuya!”. El campesino, tranquilo, respondió: “¿Buena suerte, mala suerte?
Quién sabe”.
A la semana, el caballo regresó, trayendo consigo a tres
caballos salvajes. Los vecinos exclamaron: “¡Qué buena suerte!”. El campesino
dijo: “¿Buena suerte, mala suerte? Quién sabe”.
Días después, su hijo intentó domar a uno de los caballos
salvajes, cayó y se rompió una pierna. Nuevamente, los vecinos lamentaron:
“¡Qué desgracia!”. El campesino, sereno, repitió: “¿Buena suerte, mala suerte?
Quién sabe”.
Poco tiempo después, llegó el ejército para reclutar a los
jóvenes del pueblo. Al ver al hijo herido, lo dejaron en casa. Los vecinos le
dijeron al campesino: “¡Qué buena suerte has tenido!”. Y el campesino, una vez
más, sonrió diciendo: “¿Buena suerte, mala suerte? Quién sabe”.
Mensaje:
La vida está llena de giros inesperados. Lo que hoy parece
un problema, mañana puede convertirse en una bendición. Aprende a confiar en el
tiempo y no apresures tus juicios.
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