La vida no se trata de lo que te sucede, sino de cómo decides enfrentarlo.

 Un día, un joven se quejaba ante su abuelo de lo difícil que era su vida. Decía que cada vez que superaba un obstáculo, aparecía otro aún mayor. Su abuelo, en silencio, lo llevó a la cocina. Colocó tres ollas con agua al fuego. En la primera puso zanahorias, en la segunda huevos y en la tercera granos de café.



Después de un rato, el abuelo apagó el fuego y le pidió al joven que observara. Las zanahorias, antes duras, ahora estaban blandas. Los huevos, frágiles por dentro, se habían endurecido. El café, en cambio, había transformado el agua misma.

—¿Qué significa esto? —preguntó el joven.
—Cada uno enfrentó la misma adversidad: el agua hirviendo —respondió el abuelo—. Pero reaccionaron diferente. La zanahoria se debilitó, el huevo se endureció... y el café cambió su entorno. La pregunta no es qué tan dura es la situación, sino cómo eliges responder.


Moraleja:
La vida no se trata de lo que te sucede, sino de cómo decides enfrentarlo. Tú eliges si te vuelves más débil, más duro o si transformas lo que te rodea.

Comentarios

Entradas populares de este blog

VIRTUOSO PADRE SAN BENITO, GLORIOSO MAESTRO DE LA VIDA ESPIRITUAL

SALMO 91

La rana que no sabía que estaba hervida